La
escalinata de la Orangerie
Versalles
Como reyes que al
fin sólo caminan, solemnes,
casi sin rumbo, sólo para mostrarse, de vez
en cuando, a los que hacen reverencias
a ambos lados, en la soledad del manto...
así asciende,
sola, entre las balaustradas
que ya se inclinan desde su principio,
la escalinata: lentamente y por la gracia de Dios
y hacia el cielo y hacia ningun parte;
como si mandara
a todos los que la siguen
quedarse atrás... así que no se atreven
a seguirla de lejos; no permitiendo siquiera
que ninguno llevara la pesada cola.