Arquitectura y Humanidades
Propuesta académica

Recomendaciones para la presentación de artículos y/o ensayos.


Sobre el desarrollo de las vanguardias y la transformación de las ideas artísticas en el siglo XX.
Vanguardia y utopía social: pensamiento gráfico, gráfica e ideología en Europa (1918-1934).

Fernando N. Winfield Reyes

Los inicios del siglo XX constituyen una época de fermento creativo en Europa: es el tiempo del surgimiento de diversos movimientos de vanguardia que en su expresión constituyen el esfuerzo heroico por transformar la sociedad desde las nuevas relaciones que participan los procesos de la producción y la cultura. El desarrollo tecnológico, las innovaciones técnicas y los nuevos lenguajes artísticos abren extraordinarias posibilidades para la expresión poética, gráfica, pictórica, escultórica, cinematográfica y arquitectónica. Las ideas políticas encuentran en las manifestaciones y expresiones artísticas un poderoso vehículo. Arte y política se retroalimentan y establecen acaso uno de los diálogos más interesantes y fructíferos en la historia del arte moderno y la sociedad industrial.

El marco histórico y social en el que acontecen los principales movimientos de vanguardia en Europa entre los años 1918 y 1934 sucede en una de las etapas de la formación del movimiento moderno caracterizada por su espíritu revolucionario, su fe en la producción tecnológica, su fuerte contenido ideológico y la búsqueda de una respuesta a las crisis sociales. Se explora el potencial del campo de la comunicación como un mundo que abre nuevas y sorprendentes perspectivas. Pensamiento gráfico, gráfica e ideología nutren la producción de las vanguardias estilísticas.

En este contexto, especial interés reviste el análisis de las técnicas mediante las cuales se expresan y producen los significados de la vanguardia y todo lo que a ésta se asocia en los inicios del siglo XX en el desarrollo de posters de gran formato producidos masivamente, fotomontajes y diseños cuya abstracción obedece a la necesidad de su reproducción inmediata y rápida, empleando tipografías y selecciones de color fuertes y mensajes cuya totalidad gráfica hacen recordar el precepto del cineasta ruso Sergei Einseinstein sobre la nueva misión de un arte sin concesiones que a través de sus imágenes debía pegar puñetazos a la cara del espectador para forzar al reconocimiento de una nueva condición histórica y de la necesidad de una conciencia política basada en una nueva actitud hacia la nueva civilización industrial y sus implicaciones para la revolución social.

Se trata en lo genérico de un nuevo paradigma artístico, basado en el compromiso de transformar la sociedad desde los medios del debate, las formas de la controversia, los significados de la provocación o la trasgresión a la estética de los órdenes compositivos asociados al clasicismo academicista, para oponer su determinación de modernidad. Nuevos lenguajes estilísticos donde la belleza es integrada o definitivamente sustituida por el atributo de la verdad.

El socialismo en el arte. El arte y la política. Después de la Primera Guerra Mundial y prácticamente a lo largo del periodo de entreguerras, hay una crisis profunda y generalizada en la sociedad europea. Es una crisis social que se acentúa en la medida en la que crece el desempleo y la pobreza se extiende en la creciente y progresiva condición urbana de regiones y países. La vanguardia puntualiza los rezagos y los grandes problemas sociales y señala caminos de desarrollo a partir de su lenguaje directo.

El arte gráfico de la vanguardia moderna y el diseño son atrevidos. Intentan lo que hasta antes era considerado imposible. Apuestan a la innovación tecnológica, técnica y expresiva. Crean nuevos significados y valores de uso inéditos.

Para renovar al arte, el arte nuevo plantea la destitución del arte antiguo. La vanguardia establece la ruptura y la imposibilidad de concesiones. No hay vuelta atrás. El fermento revolucionario vanguardista abre fuego contra aquello que considera opuesto a sus objetivos. En un sentido general, la vanguardia reacciona contra los excesos y los absurdos de la tradición de la educación clásica y posteriormente, de lo sucedido en la Primera Guerra Mundial, sus absurdos, sus excesos, sus fuerzas destructivas [1].

Puede parecer que de manera reduccionista lo que la vanguardia propone y difunde es la destrucción del paradigma del arte clásico o académico para poder construir un nuevo arte y una nueva sociedad con un fuerte contenido utópico, pero sus alcances buscan ir más allá, ser un ámbito de discurso social para plantear ideas nuevas e ir a fondo y sin miedo, en la confianza de la era tecnológica cuyos portentos constituían motivo de orgullo y sobrada sorpresa en su incorporación a la vida cotidiana. De manera analógica a lo que la técnica hacía para la organización social, el arte plantea nuevas relaciones simbólicas que buscan transformar el estado de cosas y promover el cambio social. Es en este sentido que conecta con la noción de utopía.

Las ideas van más allá de la teoría y son expresadas en una variedad de soportes y medios: manifiestos, revistas, publicaciones, conferencias y charlas, exposiciones y talleres de confrontación, sirven para difundir la revolución intelectual y artística en Europa y, posteriormente, en América.

En Italia surgen los futuristas a partir de 1909 con el manifiesto de Marinetti y otros, cuyas ideas alcanzan eco en diferentes puntos del planeta [2]. En Francia y Alemania se constituye el dadaísmo a partir de 1916. 1918-1919 se establece como fecha fundacional de la escuela de diseño de la Bauhaus y del movimiento moderno (Benevolo, 1994, 8). En paralelo en Rusia se integra el colectivo de los constructivistas. El cubismo avanza como una de las propuestas para establecer un modo distinto de aproximar los objetos, las relaciones de tiempo y espacio, la fragmentación y las rupturas. Unas a otras, las distintas vanguardias establecen líneas de interés, vasos comunicantes, intercambios y enriquecedores contrastes. Hay un intento de integración y colaboración entre las distintas disciplinas artísticas y movimientos intelectuales, en un intento por dar un compromiso ideológico y social a todos los pronunciamientos hacia una nueva condición del arte y la sociedad. La arquitectura se aproxima a la gráfica [3]. La gráfica a la política. El diseño a las artes aplicadas y a las artesanías. La escultura a la producción industrial y los mecanismos. La fotografía a la pintura. La cinematografía al movimiento y a su capacidad de un realismo nuevo. Es in duda una época de grandes esperanzas y de renovación para la sociedad, el arte, la política. La vanguardia condensa y modifica constantemente todo esto.

En los orígenes de la vanguardia, futurismo y dadaísmo son reacciones a la búsqueda de sentido de la discontinuidad prevaleciente en esos años, síntomas de una realidad fragmentada y de una sociedad convulsionada en los numerosos cambios (Subirats, 2003). Hacia el final de la Primera Guerra Mundial, el surgimiento de varios movimientos de vanguardia en Europa, cuya propuesta se volcó en el análisis de las condiciones de la posguerra, habría de plantear nuevos términos para la nueva condición política del arte, un arte pertinente y relevante para la sociedad de esa época. El arribo de variadas vanguardias como el cubismo, De Stijl, la Bauhaus y los constructivistas, plantearía un territorio de grandes posibilidades y realizaciones, base de nuestras actuales concepciones de diseño, gráfica, pensamiento gráfico y expresión arquitectónica. Acaso en retrospectiva, una de las lecciones de las vanguardias artísticas es su determinación de cambio y propuesta. Para las nuevas generaciones de artistas gráficos, diseñadores y arquitectos, implica una fuente de inspiración y un espíritu destinado a la imaginación y apertura de nuevas fronteras creativas.



Imagen 1. Frampton (1992, 89).

La ciudad del futuro de Antonio de Sant'Elia (1914). En sus distintas expresiones artísticas y técnicas, las propuestas vanguardistas de los futuristas italianos fueron difundidas a través de espectaculares imágenes y vigorosos pronunciamientos en simpatía con los símbolos de la civilización industrial.



Imagen 2. Póster de El Lissitzky (1929) relativo a la presentación de trabajos de los constructivistas rusos en Zurich. Tomado de: Becker y Hollis (2004, Cat. 64).



Imagen 3. Cartel de Alexander Deineka aludiendo a las intenciones de transformar Moscú "en una ciudad socialista modelo del estado proletario" (1931). Tomado de: Smith (1998, 45).



Imagen 4. Edificio estridentista (1926) de Ramón Alva de la Canal. Tomado de: Fraser (2000, 37).

Notas

1. Hay un cuadro particularmente perturbador de Max Ernst (1921) titulado "Celebes" que se encuentra en el Museo Tate Modern de Londres y que refleja varias de las ansiedades y miedos de la guerra y el desarrollo tecnológico y los resultados de la aplicación de su fuerza destructiva.
2. La importancia de estas ideas y su difusión tendrá efectos importantes en el periodo post-revolucionario en México con la fundación del Estridentismo.
3. Pueden trazarse conexiones interesantes en los orígenes del paradigma ideológico y expresivo de la función y la estética de la arquitectura moderna para la sociedad industrial, cuyas ideas habrán de ser sintetizadas y difundidas en el llamado "Nuevo Espíritu" propuesto por el arquitecto-ingeniero y artista Le Corbusier (1923): Vers une Architecture, así como la posterior adopción e integración de la doctrina del funcionalismo en el movimiento moderno.

Bibliografía

Becker, Lutz y Richard Hollis, "Avant-Garde Graphics 1918-1934", Londres: The Hayward Gallery Publishing, 2004.
Benevolo, Leonardo, "Historia de la arquitectura moderna", Barcelona: Gustavo Gili, 1994.
Boesiger, W. y H. Girsberger, "Le Corbusier 1910-65", Boloña: Zanichelli Editore, 1987.
Frampton, Kenneth, "Modern Architecture. A critical history, Serie World of Art", Londres: Thames & Hudson, 1992.
Fraser, Valerie, "Building the New World. Studies in the Modern Architecture of Latin America 1930-1960", Londres y Nueva York: Verso, 2000.
Smith, Elizabeth A.T. (1998): "Reexaminando la arquitectura y su historia a finales del siglo" pp. 22-99.
Subirats, Eduardo, "El reino de la belleza". Cuadernos de la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey, México y Madrid: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y Fondo de Cultura Económica de España, 2003.

Fernando N. Winfield Reyes